jueves, 10 de febrero de 2011

El relato del Facebook (resultado final)


Sin duda su pachorra encima de la bici era lo que más le caracterizaba. Pero, pese a todo, era muy difícil descolgarle cuando dejaba de pensar en ello. Así, con una vagancia infinita, subía como los mismos ángeles, como si levitara sobre las montañas, como si la gravedad se hubiera invertido a su paso.
Su bici no era la más moderna, nada de nanotecnología, nada de cosas ligeritas. Siempre había buscado la fiabilidad en todos sus componentes.
Muchas veces era capaz de rodar sin respetar a sus líderes en pos de la victoria o, al menos, del espectáculo. Era capaz de lo mejor y de lo peor.
Te ponías a su lado y rápidamente fluía la conversación, sus piernas seguían el ritmo acompasado mientras comentaba la grandiosidad del paisaje, te contaba cualquier quehacer doméstico o te preguntaba por tu padre al que también había conocido encima de la bicicleta, de eso hacía ya algunos años.
Sin embargo, aquel día su forma de moverse en el grupo no era la habitual. Parecía nervioso y se mostraba agitado. Incluso su rostro mostraba una crispación que jamás habíamos visto. Es cierto que el viento sur le influía mucho en el estado de ánimo. Pero esto iba más allá.
Su mirada perdida, su atención lejos de su cadencia de pedaleo que con tanta naturalidad manejaba, su conversación corta, escueta, extraño en su carácter abierto. Pasaba los kilómetros en una posición retrasada, hasta que dejó de seguir la estela del grupo, cuando decidió, sin decir nada, tomar una ruta alternativa, un giro repentino. Y de repente solo, extraño y solo, el silencio. Levantó la mirada al infinito sin que rueda alguna le impidiera ver la raya del horizonte. Decidió arrancar de cuajo el ciclocomputador, tiró el casco a la cuneta y olvidó la hora, el tiempo, el espacio y por un segundo pensó que podría seguir avanzando infinitamente.
Él pasaba por una época difícil, quizás esa soltura sobre la bici, esa facilidad para lograr todo lo que se proponía le hizo perder la cabeza.

Raquel nunca madrugaba. Ni siquiera un viaje que obliga a tomar temprano un avión impedía que se le pegasen las sábanas. La disciplina del entrenamiento y la competición no habían sido suficientes para quitarle el gusto por trasnochar. A la hora del aperitivo dominical, tras un frugal desayuno, se encaminó hacia la salida del pueblo, pedaleando sobre el crepitar de las primeras hojas caídas que cubrían el asfalto. Pasaba del mediodía pero el sol otoñal alargaba las sombras, invitando a la pereza.
Había quedado con el de la pachorra para dar una vuelta por los alrededores. Él vendría ya sudado y algo cansado después de pelearse con los de la peña en algún promontorio no muy lejano y juntos realizarían unos cuantos kilómetros hasta un merendero cercano donde les esperaban unas tapas de patatas bravas, rabas y lomo embuchado que regarían con una cervecita mientras contemplarían el paso del otoño con los tímidos rayos de sol entre los árboles despojados de sus hojas.
Y así era su pedaleo, perezoso y aún peor, zigzagueante, mientras se acercaba a la cerrada curva que dejaba atrás el pueblo. Y tras aquella curva, la soledad, por fin.

Nadie sabía que llevaban un tiempo viéndose a escondidas, por eso el de la pachorra parecía extraño estos últimos días. Ya no disputaba las subidas al final de las salidas, ya no solía hablar con tanto interés sobre cualquier cosa. Se mostraba ausente, porque su mente no estaba ya con la grupeta, sino que estaba con ella, con Raquel.
Raquel, por su parte, lo que se mostraba era confusa. Desde que le conoció no pensaba más que en él, y su relación, no muy formal, la verdad, con uno del pueblo estaba en la cuerda floja. A ella le gustaba la bicicleta, pero no solía salir mucho con ella porque su noviete no era deportista y sus amigas tampoco lo eran. Y precisamente era eso lo que le atraía del de la pachorra, su amor, su pasión por la bicicleta.
Así siguió por la carretera, con su pensamiento confuso pero con su ilusión revivida ante la posibilidad de una nueva relación con alguien como ella.
La carretera, a la salida del pueblo, discurría serpenteando cerca de un río y balizada perfectamente por una hilera de chopos que señalaban el camino. Al fondo, tras una recta, una curva se perdía tras unas rocas, y de esta curva surgió el de la pachorra que venía decidido al encuentro de Raquel, a quien se le aceleró el pulso al verle. Los dos aceleraron el paso. El cielo estaba azul y no había nadie más allí, por lo que los trinos de los pájaros y el canto de las cigarras apenas podían tapar el ruido que las ruedas de ambas bicicletas producían al rodar con rapidez sobre el asfalto.
Él fue el primero en detener su marcha. Cambió de carril y esperó mirando hacia atrás hasta que Raquel llegó a su altura. Se miraron durante un instante eterno y finalmente él le preguntó hacia dónde quería ir ella ese día.
–Me es igual, -contestó ella brevemente. –Ya he llegado a donde quería.
Las bicicletas rodaban muy juntas y el cálido aire del otoño acariciaba sus rostros iluminados mientras sus miradas se dirigían hacia el horizonte, un horizonte azul e infinito, un horizonte que a partir de ahora compartirían para siempre.


Nota: Esta historia la inicié en el Facebook con las tres primeras frases. A partir de ahí varios amigos colaboraron en la continuación del relato, que lo terminé yo para darle un final coherente a la historia. Creo que ha quedado bonito. Gracias a los que habéis participado.
Se ha publicado en el número 40 de la revista Pedalier.

viernes, 4 de febrero de 2011

Ya estoy en casa

Bueno, os comunico que desde ayer a la noche ya estoy en casa en Bilbao de nuevo tras diez días en Madrid debido a una operación para extirparme un tumor benigno.
Resumiendo un poco, el caso es que después de operarme de hemorroides internas en abril que me producían una fuerte anemia desde verano de 2009 (desde entonces casi no he podido andar en bici con normalidad más de dos meses seguidos), cuando ya parecía que estaba mejorando (salvo el hierro, que lo sigo manteniendo muy bajo), en octubre me detectaron el susodicho tumor, un neurinoma del acústico. Tras varias pruebas me informaron de que es benigno y que todavía es pequeño, pero que es mejor quitarlo ahora antes de que con los años empiece a dar problemas. Había opción de radiarlo, pero con el inconveniente de que si no salía bien eso complicaba la cirugía, y tenía la opción de cirujía directamente por la oreja, con lo cual me quedaba sordo del oído, o por fuera de la oreja, a través del cráneo, algo más complicado y aparatoso pero así salvaba el oído. Esta fue la opción elegida.

Finalmente se programó la operación para el 27 de enero en Madrid, porque en Euskadi no opera nadie de esto, y allí fui muy tranquilo.

Pero la cosa se complicó tras cuatro horas de operación, ya que cuando ya iban a abordar el taladrar por dentro el cráneo para acceder al tumor se encontraron que una arteria que debía estar allí estaba pegada a la dura madre con lo que no se atrevieron a forzar su separación ya que si se rompía era un riesgo muy grande de que me desangrara allí mismo.

Así que cerraron y más adelante, cuando ya esté recuperado, lo intentaremos de nuevo de otra forma, según me indique el médico.

El posoperatorio fue bien los primeros días, pero luego una bronquitis me ha dado mucha tos y fiebre por lo que he estado unos días con fuertes dolores de cabeza y casi en cama todo el rato. Ahora ya estoy mejor, tras una batería de antibióticos y medicinas a lo bestia, pero tengo que ir al médico de respiratorio para que me termine de arreglar, pues sigo con bastante tos.

La semana que viene tengo que volver a Madrid a revisar y a quitar los puntos y a ver si ya planificamos la segunda operación.

Bueno, estoy muy animado y mucho mejor. A ver si puedo disfrutar de la bici de aquí a la operación. Por de pronto casi seguro que iré en mayo a la Ruta de los Faros de Menorca y en junio estoy apuntado desde antes de operarme a un viaje a la Lieja cicloturista. Luego en verano con la Bilbaina he organizado una media Transpirenaica en tres etapas.

Cuidaros mucho todos y gracias por todos los ánimos que me habéis enviado.

sábado, 29 de enero de 2011

complicaciones

Pues como todo no tiene por qué ser fácil en la vida, pues va la operación y se complica. Después de una 4 horas de intervención, cuando ya iban a abordar la parte final para acceder al tumor, una arteria que debía estar allí estaba pero pegada a unba zona por lo que no podía separarla sin correr un gravísismo riesgo de que una hemorragia me mandara para el otro barrio. Así que los médicos, con buen criterio, salieron y ne cerraron la cabeza.
Ahora toca que me informen de las alternativas: intervención directa por la oreja, que me dejaría sordo de ese oído, o radiar el tumor. Ya se verá.

miércoles, 26 de enero de 2011

Llegó la hora

Bueno, aquí estoy, en Madrid. Mañana a madrugar puesto que a las 8 tengo que ingresar en el Hospital. Luego me esperan unas 8 horas de operación para extirpar el Neurinoma del acústico que me detectaron en octubre. Después, una noche en la UVI y luego a planta a recuperarme lo antes posible.
Que si tengo miedo. No. De la operación no me voy a enterar, tal vez me preocupe algo lo de la UVI y los primeros días, porque sé que lo pasaré muy mal. Pero si algo aprendes haciendo ciclismo es a pasarlo mal sabiendo que todo el sufrimiento es pasajero, luego se te olvida rápido.
Además, no me queda otra que confiar en los médicos que me van a operar. Según me han dicho es un equipo de primer nivel, y como hay que hacerlo, pues eso, mejor no preocuparse.
Y si algo sale mal. Pues mala suerte. Estoy en paz conmigo mismo.
Hasta la semana que viene, si todo va como debe.

domingo, 16 de enero de 2011

Que viva la bicicleta


Seguramente se podrá decir lo mismo de todas las demás pasiones y aficiones que tenga cualquiera, pero para los que amamos el ciclismo y la bicicleta no hay nada mejor que montar en bici. Es toda una filosofía de vida, que ya sé que es una frase muy manida y que se usa para muchas cosas, pero es que es la verdad. Yo tengo amigos gracias a la bicicleta en muchas partes del mundo, y seguro que nos diferencian muchas cosas, pero el hecho de compartir la pasión y la ilusión por el ciclismo y por montar en bici nos hace sentirnos muy unidos. Si alguien me dice que ha subido el Tourmalet, o que ha hecho 300 km en bicicleta yo ya sé exactamente lo que ha sentido esa persona en esos momentos y eso nos une para siempre.
Ayer pasé un estupendo día de ciclismo y de gastronomía con unos amigos en Gipuzkoa. A estos amigos los conocí hace un par de años cuando viajé al Tour de Flandes, y desde entonces hemos mantenido el contacto y hemos salido en bici juntos alguna vez.
Mañana viajo a Galicia por un tema de la Universidad y allí he quedado con otro amigo de la bici con el que pasaré una tarde de turismo por Santiago. Y la semana siguiente ya voy a Madrid por la operación del Neurinoma y el día antes he quedado a su vez con otros viejos amigos ciclistas.
La verdad, en mi caso no hay nada que me una más a la gente que la bicicleta, la pequeña reina como la llaman los franceses, otros grandes amantes del ciclismo.



sábado, 8 de enero de 2011

Tempus fugit


Aunque cada día no notemos el paso del tiempo, en cuanto ves fotos de hace unos cuantos años te das cuenta de que sí, el tiempo pasa, y pasa cada vez más rápido, tan rápido que no nos damos cuenta de ello hasta que vemos que se nos acaba.
Aquí os pongo unas fotos sacadas en el Empire State Building en NY en 1989 y en 2010. El tiempo ha pasado y se nota en mi cara, en mi rostro y en el rostro de Manhattan, a la que le han salido nuevos rascacielos mientras a mí me salían unas arrugas y unas canas (pocas, por ahora). Son 21 años entre unas fotos y otras, y se nota que para una ciudad como NY 21 años no son demasiados, en cambio para una persona como yo son casi media vida.
Media vida. Se dice en dos palabras pero me cuesta un buen rato el recordar todo lo que ha ocurrido en mi vida en estos años. La vida da muchas vueltas, dicen, y en mi caso es bien cierto. Muchas cosas han cambiado para mí desde que era un joven veinteañero recién salido de la Universidad hasta ahora, en la que estoy en esa misma Universidad como profesor. Quién lo iba a decir. Entre medias, muchas cosas han ocupado estos años en mi vida: nuevos estudios, un hijo, muchas experiencias, muchas actividades laborales diferentes, muchísimos nuevos amigos,... Pero otras no han cambiado: la misma (o más) afición por la bicicleta, la misma mujer a mi lado, mi familia sigue igual,...
¿Volveré a NY dentro de otros veinte años? Me gustaría, y espero regresar antes, es una ciudad que me gusta mucho. ¿Cómo seré dentro de veinte años? Cómo lo voy saber. Por de pronto espero seguir aquí, viviendo, que es lo importante. Pero la vida da muchas vueltas, hasta que se para. Así es la vida.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un extraño año de viajes y quirófanos


En los últimos años he tenido la suerte de poder viajar a diferentes lugares, casi siempre por temas relacionados con la bicicleta, gracias a mi actividad como periodista especializado en cicloturismo. Así, he visitado un par de veces Alemania, he pedaleado por varias islas como Gran Canaria, La Palma, Ibiza y Menorca, he participado en marchas como L’Etape du Tour, la Vuelta a Flandes o la Vuelta a Alemania, y he podido contemplar lugares míticos del ciclismo.
Pero esta temporada 2010 ha sido una de las más extrañas de mi vida.
Comencé con ganas y con fuerzas, casi recuperado de los problemas físicos que arrastraba desde julio de 2009, pero ya en febrero casi tuve que parar del todo porque no me recuperaba de la anemia que tenía, y finalmente en abril pasé por el quirófano para cerrar una perdida importante y continuada de sangre por un lugar poco digno e incómodo para operar.
De mientras, mi participación en la clásica holandesa Amstel Gold Race, en su versión cicloturista, en la que ya tenía asegurada la inscripción y el billete de avión y el hotel reservados desde noviembre, pasó primero de la idea inicial de hacer el recorrido largo (el de los pros), a luego a pensar en hacer el intermedio, y más tarde el corto, para decidir por fin sólo ir a ver el ambiente y a disfrutar con los amigos que iban, ya que no estaba ni para hacer 40 km en bici. ¡Ay! Pero entonces llegó el volcán islandés Eyjafjalla (os acordáis) y se canceló el vuelo, por lo que mi viaje quedó finalmente en nada (algún otro año caerá).
Tras la operación de abril, y en plena recuperación, tuve la oportunidad de hacer el viaje más fantástico que he hecho nunca como periodista, que fue el de recorrer durante el mes de junio todo EE.UU. desde el Pacífico al Atlántico siguiendo la participación de Julián Sanz en la RAAM, la carrera sin paradas de costa a costa de EE.UU. en bicicleta, que son 5.000 km de nada. Además de la carrera y de ver ese inmenso y extraordinario país, pude visitar a unos amigos que tengo por allí, tanto en California, como en Washington y Nueva York. Lo dicho, un viaje de tres semanas inolvidable.
Ya en verano, y como recuperé un poco la salud, pude disfrutar del habitual viaje que hacemos algunos de la sociedad al Tour de Francia, a Pirineos, y además, logré celebrar mi cumpleaños ascendiendo por enésima vez al Tourmalet, lo que me devolvió un poco la ilusión y las fuerzas para andar en bici.
Pero después de mes y medio con buenas sensaciones entre agosto y septiembre, mi canto del gallo se ahogó en Dima en la disputa del Social de montaña de la S.C. Bilbaina, donde de nuevo comencé con los síntomas de la anemia. Un nuevo parón bicicletero, sólo roto durante un fin de semana de octubre, en una nueva participación en la Volta Cicloturista a Menorca, la mejor forma de recuperar el ánimo con un ritmo tranquilo, buen tiempo y buenos amigos.
Para acabar el año, una nueva visita al quirófano, por un motivo menor, sin ingreso, y nuevas preocupaciones médicas que espero que desaparezcan ya en enero en una tercera visita al quirófano (ésta más seria) para extirparme el tumor que me han encontrado.
En fin. Como veis un año raro, con experiencias de todo tipo, buenas y malas, todas ellas de las que no se olvidan y de las que se aprenden cosas.



sábado, 18 de diciembre de 2010

Feliz año nuevo / Happy new year



Aunque a veces parezca imposible, la carretera siempre llega a algún lado.

Though sometimes it seems to be impossible, the road always comes to some side.

Nahiz eta batzuetan ezinezkoa ematea, errepidea beti heltzen da edonora.

Bien que parfois il semble impossible, la route arrive toujours à un côté.

Feliz año nuevo / Happy new year / Urte barri on / Une année heureuse nouvelle

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El relato del Facebook


Hola:

La semana pasada inicié en el Facebook un experimento para la revista "Pedalier". Yo daba comienzo a un relato y la gente lo iba continuando.
Por ahora esto es lo que va saliendo. Si te animas puedes continuar el relato escribiendo el siguiente párrafo.

Sin duda su pachorra encima de la bici era lo que más le caracterizaba. Pero, pese a todo, era muy difícil descolgarle cuando dejaba de pensar en ello. Así, con una vagancia infinita, subía como los mismos ángeles, como si levitara sobre las montañas, como si la gravedad se hubiera invertido a su paso.Su bici no era la más moderna, nada de nanotecnología, nada de cosas ligeritas. Siempre había buscado la fiabilidad en todos sus componentes.
Sin respetar a sus lideres y en pos de la victoria o, al menos, del espectáculo. Capaz de lo mejor y de lo peor.
Te ponías a su lado y rápidamente fluía la conversación, sus piernas seguían el ritmo acompasado mientras comentaba la grandiosidad del paisaje, te contaba cualquier quehacer doméstico o te preguntaba por tu padre al que también había conocido encima de la bicicleta, de eso hacía ya algunos años.
Sin embargo, aquel día su forma de moverse en el grupo no era la habitual. Parecía nervioso y se mostraba agitado. Incluso su rostro mostraba una crispación que jamás habíamos visto. Es cierto que el viento sur le influía mucho en el estado de ánimo. Pero esto iba más allá.
Su mirada perdida, su atención lejos de su cadencia de pedaleo que con tanta naturalidad manejaba, su conversación era corta, escueta, extraño en su carácter abierto. Pasaba los kilómetros en una posición retrasada, hasta que decidió no seguir la estela del grupo, decidió sin decir nada, tomar una ruta alternativa, un giro repentino y de repente solo, extraño y solo, el silencio. Levantó la mirada al infinito sin que rueda alguna le impidiera ver la raya del horizonte. Decidió arrancar de cuajo el ciclocomputador, tiró el casco a la cuneta y olvidó la hora, el tiempo, el espacio y por un segundo pensó que podría seguir avanzando infinitamente.
Él pasaba por una época difícil, quizás esa soltura sobre la bici, esa facilidad para lograr todo lo que se proponía le hizo perder la cabeza.

Raquel nunca madrugaba. Ni siquiera un viaje que obliga a tomar temprano un avión impedía que se le pegasen las sábanas. La disciplina del entrenamiento y la competición no habían sido suficientes para quitarle el gusto por trasnochar. A la hora del aperitivo dominical, tras un frugal desayuno, se encaminó hacia la salida del pueblo, pedaleando sobre el crepitar de las primeras hojas caídas que cubrían el asfalto. Pasaba del mediodía pero el sol otoñal alargaba las sombras, invitando a la pereza.
Había quedado con el de la pachorra para dar una vuelta por los alrededores. Él vendría ya sudado y algo cansado después de pelearse con los de la peña en algún promontorio no muy lejano y juntos realizarían unos cuantos kilómetros hasta un merendero cercano donde les esperaban unas tapas de patatas bravas, rabas y lomo embuchado que regarían con una cervecita mientras contemplarían el paso del otoño con los tímidos rayos de sol entre los árboles despojados de sus hojas.
Y así era su pedaleo, perezoso y aún peor, zigzagueante, mientras se acercaba a la cerrada curva que dejaba atrás el pueblo.

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Qué hacemos con los dopados?


¿Qué podemos hacer con los que han sido sancionados por dopaje? ¿Tolerancia cero significa marginación? ¿Si alguien comete un error debe pagar durante el resto de su vida por ello? ¿Se debe aceptar el arrepentimiento como atenuante para rebajar una sanción? ¿Tras cumplir la sanción es justo que un corredor pague otra sanción adicional al no ser fichado por más equipos? ¿Se podría aprovechar la experiencia de los sancionados como ejemplo para los más jóvenes de que hoy en día tarde o temprano serán sancionados si recurren al atajo del dopaje? ¿Podría esta experiencia ser usada por las federaciones, los equipos y los clubes para impartir charlas entre las categorías inferiores? ¿Por qué algunos corredores vuelven a la elite tras pagar su culpa y otros se ven obligados a poner fin a su carrera?

Muchas preguntas y no siempre con respuestas fáciles.

Y tú, ¿qué opinas?

martes, 9 de noviembre de 2010

La Marina Mercante, el ciclismo y los medios de comunicación


Por si no lo sabéis, llevo ya un tiempo trabajando en una tesis doctoral en Periodismo, en la que aúno mis dos carreras (Periodismo y Náutica) bajo el tema de "La imagen mediática de la Marina Mercante en los medios de comunicación escritos".
La hipótesis de trabajo de la Tesis es que la Marina Mercante sale muy poco en los medios, pese a la importancia vital que tiene el transporte marítimo en la economía mundial actual, y cuando sale normalemente es por noticias negativas, como naufragios y contaminación del medio ambiente derivada de algún accidente marítimo.
Cuanto más me interno en el análisis de las noticias publicadas sobre la Marina Mercante, más analogías encuentro entre ésta (ahora se escribe esta, sin acento) y el ciclismo, mi deporte favorito.
El ciclismo es un deporte que no está entre los más destacados en los medios de comunicación. Es verdad que hay otros que salen menos, pero normalmente son deportes menos seguidos que el ciclismo y con menos historia detrás. Pero eso no es lo malo, lo peor es que de todas las noticias que aparecen en prensa sobre ciclismo, una gran parte son sobre temas de dopaje, cuando el porcentaje de positivos en el ciclismo está en torno al 1% de todos los análisis que se practican en una temporada. Pero vende más el entrenamiento de pretemporada del Real Madrid, que la victoria en una Milán-San Remo, una de las carreras más importantes del calendario, de un corredor español como Óscar Freire. Por cierto, todo el mundo sabe quiénes son los campeones del mundo de motociclismo y de fútbol, pero pocos españoles saben que Freire ha sido tres veces campeón del mundo y que nadie tiene más victorias en el mundial de ciclismo.
En el mundo de la Marina Mercante pasa algo parecido. Nadie sabe que más o menos el 75% del comercio internacional se hace por vía marítima, que los barcos son el medio de transporte menos contaminante, que un Capitán es un profesional con una Licenciatura universitaria detrás, etc. En cambio, cuando un buque tiene un problema cerca de las costas españolas, salta a las portadas de los medios y el capitán es acusado, sin ni siquiera haber comenzado la investigación de las causas del incidente, de contaminación del medio ambiente y de haber matado a Manolete.
En fin. No hay como estar un poco enterado de un tema, para darte cuente de lo poco rigurosos que son muchas veces los periodistas al escribir sus crónicas, sus noticias y sus reportajes.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Neurinoma del acústico


Cuando ya empiezo a estar recuperado de la anemia que me ha tenido un año sin poder entrenar con normalidad, pues resulta que aún me queda un nuevo Tourmalet que ascender.
Bueno, un Tourmalet y un puerto de 3ª.
El puerto de 3ª es una operación para extirparme un varicocele. Es una operación sencilla que me eliminará las molestias que tengo de vez en cuando en mis partes nobles. No tiene mayor importancia.
Pero lo que sí tiene importancia es un neurinoma del acústico que me han detectado mediante una RMN para ver si había alguna causa objetiva de una pérdida de audición que empiezo a tener. El ir quedándote sordo es lo normal cuando empiezas a ser mayor, o sea, viejo, pero con 47 años aún no me tocaba y el otorrinolaringólogo me mandó hacerme una RMN que ha detectado el neurinoma. Éste es la causa de los zumbidos que tengo desde hace meses en el oído izquierdo y de que oiga menos que antes. Es una enfermedad rara, 1 caso de cada 150.000 personas, y va y me toca a mí.
El problema del neurinoma es que es un tumor que crece dentro de una zona muy delicada. No es cancerígeno, esto es, no causa metástasis en los tejidos adyacentes, pero si sigue creciendo puede causarme serios problemas, e incluso la muerte. Por ello me han derivado a un cirujano especializado para que me lo extirpe mediante cirujía. Sólo operan de esto en Madrid y Barcelona. Yo voy a Madrid. La semana que viene voy a consulta y me programarán la operación, que es complicada y tiene ciertos riesgos.
Espero que, como me lo han detectado cuando aún es pequeño, todo vaya bien y no me queden secuelas, salvo la de la pérdida de audición que parece que es irrecuperable. También espero poder andar en bici con normalidad después, ya que es una lesión que afecta al equilibrio y en bici eso es peligroso.
Ya os contaré.

martes, 26 de octubre de 2010

Menorca. Have a nice ride.



No conozco una manera mejor de poner punto final a una temporada ciclista que ir a la Volta Cicloturista a Menorca a finales de octubre.
Casi siempre hace buen tiempo allí (por lo menos comparado con el de Bilbao en estas fechas), se rueda a un ritmo asequible, saludas a viejos amigos y charlas tranquilamente mientras pedaleas con algunos de nuestros ídolos ciclistas, como este año con Perico Delgado, Carlos Sastre y Chechu Rubiera. También ha estado Carlos Castaño, del Xacobeo Galicia, que lo deja este año por lesión, y el director de Teledeporte Carles de Andrés, un buen tío y un buen profesional.
"Have a nice ride", esto es, "ten un buen paseo en bici", es lo que leí en el maillot de uno de los muchos británicos que estuvieron con nosotros este año. Un bonito lema. Así da gusto.
Os recomiendo que a la primera ocasión que tengáis participéis en esta Volta, o en la Ruta de los Faros, que organiza también la Asociación Cicloturista de Menorca. Menorca es una isla pequeña, pero tiene muchos rincones que nos sorprenderán, como la Cueva del Xoroir, que a pesar de haber estado ya en la isla media docena de veces no la conocía.







martes, 19 de octubre de 2010

"Io corro con il cuore" (Yo corro con el corazón)


"Yo corro con el corazón". Con este lema protestó el pelotón profesional el sábado pasado antes de la salida de la última gran carrera del año, el "Giro de Lombardía" (que por cierto, fue una carrera durísima por el frío y la lluvia que hizo que sólo acabaran poco más de treinta corredores, entre los cuales sobresalió magistralmente Gilbert).
La protesta del pelotón vino motivada por las declaraciones unos días antes del Fiscal Antidopaje de Italia, Ettore Torri, que vino a decir que todos los ciclistas se dopan. “No soy el único que lo dice. Últimamente, todos los ciclistas que he interrogado han dicho que todo el mundo se dopa” , declaró Ettore Torri en una entrevista con The Associated Press.
Por supuesto, esto ha indignado a los ciclistas, con razón.
En mi opinión, si todos los ciclistas a los que ha interrogado Torri han declarado que todos se dopan, eso quiere decir que todos los que se dopan (que son a los que interroga Torri) lo hacen porque están convencidos que los demás también lo hacen, y que si no se dopan no van a estar a la altura de los demás.
El razonamiento es así: yo entreno y me cuido como el que más, pero los demás siempre me ganan, lo que significa que toman algo, porque no pueden entrenar o cuidarse más que yo. Así que debo tomar yo también algo para poder ganar y estar delante con los demás dopados.
Y así caen muchos en la tentación, convencidos de que si no ganan no es porque los demás simplemente son mejores, sino porque los demás van dopados.
Yo no creo que todos vayan dopados. Muchos me tachan de ingenuo por pensar así. Pero mi razonamiento es que si todos fuesen dopados, los controles positivos serían muchísimo más numerosos que ahora, cuando un porcentaje muy pequeño de deportistas da positivo.
Y no me vale el argumento de que van por delante de los controles. Eso puede valer para los que ganan mucho dinero y pueden gastar dinero en métodos muy sofisticados (y a la vez muy caros), pero la mayoría de ciclistas no gana mucho dinero, así que si recurren al doping es con sustancias fácilmente detectables. Así que si todos las tomaran habría decenas de casos en un Tour o una Vuelta, donde se hacen cientos de controles a todos los ciclistas durante la carrera.
Así que estoy convencido de que todos, o la inmensa mayoría, sólo corren con el corazón. Sus prestaciones son debidas a que son unos atletas con cualidades innatas fantásticas y con muchísismo trabajo. Por supuesto todos toman sustancias para recuperarse de los esfuerzos, pero son sustancias legales y permitidas, ya que competir sin tomar nada (legal) sería también muy malo para la salud.

sábado, 9 de octubre de 2010

Final de temporada


Bueno, llevo tiempo sin escribir (porque estoy muy ocupado, podría decir, pero la verdad es que ha sido por simple pereza) y hoy voy a dedicar unas líneas al final de la temporada de ciclismo 2010.
Ya terminó la Vuelta, una Vuelta muy bonita con mucha lucha y con el vasco Igor Antón como protagonista (y todo el Euskaltel-Euskadi también) hasta el desgraciado momento de su caída. Yo estoy convencido de que Igor hubiese ganado la Vuelta. En la montaña se mostró como el más fuerte, tenía una bonita ventaja con varios finales en alto aún por disputar, y en la crono creo que hubiese estado a la altura de Mosquera, o sea, muy bien.
Pero se cayó, qué le vamos a hacer. Después de ahí, Nibali fue el más regular y supo correr con inteligencia. Mosquera también estuvo a gran nivel, pero el posterior positivo me obliga a no valorar su actuación por ahora.
Otros dos corredores que estuvieron a muy buen nivel fueron Purito Rodríguez, que pagó en la crono los esfuerzos generosos de todo el año a tope, y Philippe Gilbert, inmenso, como inmenso estuvo en el Mundial.
Gilbert siempre ha sido un corredor de primerísimo nivel. El valón sabe correr, sabe atacar y en los finales en alto que no son puertos largos es arrollador. Su última vuelta en el Mundial de Australia fue excepcional, pero en un Mundial no siempre gana el más fuerte, y en esta ocasión otro gran corredor, Thor Hushovd, fue el más listo y el que menos esfuerzos malgastó.
Por el contrario, la selección española malgastó todas las fuerzas. Sí, lograron que Freire (otro corredor de los grandes) llegara al final con opciones de disputar el Campeonato al sprint, pero no tuvo las fuerzas necesarias y perdió otra oportunidad de ganar su ansiado cuarto maillot arco iris, y sólo le queda una oportunidad.
Bueno, quedan algunas bonitas carreras todavía, como el Giro de Lombardía, una carrera preciosa.
PD: No hablo de los casos de dopaje que se han publicado. Primero porque todavía no son definitivos, por lo que no hay que prejuzgar nada, y segundo porque el dopaje mata al ciclismo y los que se dopan no merecen nuestra atención.